Un espacio existente y sin uso en el centro de Marbella es recuperado para una clínica podológica. Los clientes nacionales y extranjeros, muchos ya jubilados, disfrutan del clima feliz de la costa del sol. La idea que fundamenta las decisiones del diseño se ha basado en la reforzar la experiencia placentera de un paseo hacia el mar, mediante una piel traslucida de Uglass a modo de piel acuosa, una pasarela de madera como los caminos que conducen a la arena. De los espacios interiores resueltos buscando la funcionalidad, destaca el tratamiento de los techos, con una personalísima visión de la naturaleza realizada por la reconocida fotógrafa Rafaela Rodríguez, que disfruta el paciente durante los tratamientos a que se somete.
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